Wednesday, March 08, 2006

En la vereda contraria!

Siempre me ha gustado el fútbol, los asados en torno a él, los partidos de la Selección Chilena, los estadios, la hinchada, los gritos, el espíritu. Soy de las pocas mujeres de mi entorno -familiar y de amigas- que no se pierden partidos de la "Roja", que sueña con que Chile pasará a un Mundial o que al menos se sienta frente a un televisor y disfruta de un buen partido de fútbol.

Quizás sea por eso que anoche cuando el sol ya no alumbraba, cuando las calles de Barcelona estaban casi vacías y cuando aún no me reponía de la película que fui a ver al cine -El Jardinero Fiel, categoría Muy Buena- se me ocurrió la ilusa idea de que me dejarían entrar a los últimos minutos del partido entre el Barcelona y el Chelsea por la Liga de Campeones y hacia allá partí.

Terminé de amarrar mi bici en un poste de luz y me dirigí a la entrada del estadio del Barça. Éramos como 10 los ilusos que con las rejas bien cerradas mirábamos a lo alto y veíamos como las luces del estadio iluminaban toda el cielo.

Pero quizás lo peor de todo era escuchar ese sonido de las galerías, de un "casi gol", o de las pifias al árbitro por un cobro, o simplemente de la hinchada que cantaba y saltaba de emoción.

Y ahí estaba yo. Parada afuera del estadio con cara de frustración de no poder ser parte de esa cantidad de personas que disfrutaban de un partido histórico, mientras el guardia me miraba con cara de "lo lamento, órdenes son órdenes" y uno que otro pateaba las puertas del estadio con rabia por no poder pasar.

Ya casi no importaba estar ahí cuando un grito ensordeció a todos. Era el anhelado gol del Barça, marcado por la estrella, Ronaldinho, cuando ya quedaban pocos minutos del segundo tiempo. Fue entonces cuando la ilusión se terminó por derrumbar y entendí que ya era hora de regresar.
Desaté mi bici y me alejé con tristeza. Camino a casa me detuve frente a un bar que lleva por nombre "Berlín". Estaba lleno de personas mirando el partido, en un televisor de no más de 30 pulgadas, mientras yo echaba un vistazo desde la vereda de enfrente.

Sin siquiera bajarme de la bicicleta percibí que mi vista incluso distinguía a los azulgranas, la pelota y al árbitro, y ahí me quedé. No sé si era la buena resolución y tamaño de la pantalla o mi prodigiosa vista de lejos, pero se veía muy bien. A una vereda de distancia del televisor pude mirar los últimos cinco minutos del partido, donde el Chelsea empató por penales con el Barcelona.

En fin, dicen que la ilusión es lo último que se pierde, y esta noche no me quedó otra que perderla. Tendré que crear otra estrategia, idear otra táctica, que por cierto no podrá ser de último minuto como ocurrió en esta oportunidad. Son cosas del fúbol, dirían otros...

3 Comments:

At 11:01 AM, Anonymous Anonymous said...

"A quien más se le ocurriría pararse frente a un estadio, a pensar en mirar un aburrido partido de football, sino que a TI" Primero, cosa bastante exclusiva y rara por decir lo menos, por ser mujer. Mientras otras estarían en la casa mirando la teleserie, pensando en el carrete de mas tarde, o como lo hace largamente una hermana tuya...."chateando con las amigas, contandose mutuamente puras mentiras, y supuestas conquistas amorosas que al final del día...son pura ilusión y muchas carcajadas.

Pero eso eres TU, la "exclusiva", la "Hincha Fanática", la que aparece eliguiendo una afición que en la familia jamás ha tocado a nadie. También la "exclusiva" porque te has llenado de oportunidades de esa categoría en tu vida, que ahora despues de una semana te subirás a una categoría superior la de VIP, ya que sólo te rodearás de REYES, Beduinos de Alta Alcurnia, Sambullidas en el MAR MUERTO, en fin....¿acaso eso no es Exclusivo?

Sugerencia... para el próximo partido gastate unos pocos Euros y comprate la entrada, o disfrásate de vendedora de sanguches de "POTITO" aunque mas no sea para estar adentro del estadio; ya que los VIP no patean la reja, no miran desde la otra vereda una triste pantalla de TV, aunque sea un aburrido partido de "FUCHIBOL" como dijo un poliglota.-

 
At 2:47 PM, Blogger El Hincha said...

partner.. no puedo creer que estaré en Barcelona y no veré un maldito partido!

tendré que volver... o quedarme allá!

 
At 8:07 AM, Anonymous Rodrigo Díaz de Vivar said...

Otra con mi abuelo José. Una vez lo tuve que ir a buscar a una botillería, según la abuela Esperanza había ido a tomarse una caña. Y el tugurio quedaba enfrente del estadio de Ferroviarios, en Av. Rondizzoni.
El viejo se había tomado sus tragos, pero había cruzado para ver un partido de tercera división. Lo tuve que esperar. No tenía los 10 escudos que me cobraban por entrar.
El viejo estadio de madera estaba lejos de los lujos del Camp Nou, pero debo haber sentido algo parecido a ti. Y algo peor en parte, porque me hubiera encantado ver una pichanga junto al abuelo. De hecho, lo hice después varias veces, incluso con mi papá en la cancha. Eso sí era lujo.
Suerte en el regreso a Barcelona!

 

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