Monday, December 11, 2006

Un chocolate por Pinochet!

La noticia me pilló disfrutando de un increíble chocolate caliente, de esos que en Barcelona se toman en invierno junto a unos churros recién hechos, en pleno Paseo Gaudí junto a la Tita y el Jose.

Se terminaba el fin de semana largo en España, las temperaturas habían descendido y todo hacía pensar que sería un domingo como cualquier otro. Sólo un SMS a mi amigo Maipú me hizo pensar que ya en Chile las cosas no eran como cualquier otro domingo. Se producía una noticia que para cualquier periodista es de esos acontecimientos que son difíciles de de olvidar y que para Chile será tema de conversación por muchas semanas más.

La lejanía de la tierra y quizás el afán reporteril me hace sentirme tremendamente intranquila a la distancia, teniendo que ser una lectora más y no corriendo tras la noticia. Uf! que tremendo estar tan lejos para una noticia de este calibre...

Me consuelo pensar que vivirlo desde España también tiene su afán. Aquí Chile es conocido por un par de nombres íconos y uno de ellos es Pinochet. Y hoy los noticiarios, diarios, radios y gratuitos no hacen más que titular y trasmitir lo que en Chile ocurrió 4 horas antes, aunque hay canales que ya tienen a sus corresponsales o enviados especiales en Chile.

Y pienso cómo debe ser la fiesta en Plaza Italia... o los llantos en el Hospital Militar, o las pifias en frente de la Escuela Militar... o los bocinazos de alegría y pena de unos y otros. Y las especulaciones... y si hubiese muerto el día 11? Y si en la AFFDD no deben dormir redactando cartas y comunicados para leerlos ante las cámaras. Mientras los antiguos colaboradores del dictador (ups! se estará usando esta palabra en los diarios chilenos ahora que ya murió?) se debaten entre ir o no a despedir a su general. Y cuál será la cara de Vivianne Blanlot, la única del Gobierno de Bachelet que dará la cara por su cargo. En fin... ese comidillo de historias, de frases, de recuerdos, de sentimientos, de culpas y odios que la muerte de Pinochet generará por días o semanas en esa estrecha y larga franja de tierra.

Nací con Pinochet en el poder y viví gran parte de mis inicios en el periodismo reporteando su retiro del Gobierno, sus querellas, la detención en Londres, las demandas y contrademandas del clan Pinochet, sus mil y una vez en el Hospital Militar y el centenar de causas que lo acusaban no sólo por sus crímenes sino también por sus dineros y haberes ilícitamente obtenidos. Y hoy, cuando se termina esta historia, aunque me quedan dudas si realmente se terminará, estoy en la Madre Patria informándome de cómo se está viviendo ese histórico hecho en Chile.

4 Comments:

At 6:53 AM, Blogger Sofi Guerrero said...

Sabes... de las primeras personas que pense al saber la noticia fue en tí porque me imagine las ansias reporteriles que te iban a bajar... en fin como me dijo la Jose no era inmortal y al final... "a todos nos llega la hora"...

 
At 2:38 AM, Anonymous Anonymous said...

Se me quedó pegado un cartel que decia " Don Sata no lo devuelva "
Increible ver lo que se produjo entre los fanaticos (con pañuelitos desechables) y los otros bien copetiados.
MOD

 
At 7:47 PM, Anonymous felipe said...

Por fin terminó!!! Seguro te lamentas no haber estado acá, pero sabes, no es tan terrible tu posición. Lo único que la explica es esa ansia reporteril que todos tenemos que tener, pero poco más... yo en un principio estaba lateadísimo, porque me obligué a volver del campo para "trabajar" por el evento. Rico fin del fin de semana largo...
Pero el día del funeral me animé a ponerme terno, porque finalmente, algún día le contaré a alguien que cubrí el funeral del dictador, y eso no es poco. Debo haber sido de los pocos (junto con la berni y una buena cantidad de otros periodistas) en estar toda la ceremonia comentando lo patético que era todo: ver a los políticos que le dieron la espalda apoyándolo ahora que se había ido; ver curas dando misa a uno que mató a 3 mil chilenos (bueno, todos merecemos perdón divino, parece); ver a generales (r) encausados por la justicia llorando a su jefe; ver a uniformados rindiéndole homenaje al culpable de que hoy medio chile odie al ejército, etc, etc, etc... en una palabra, patético. Pero estuve ahí y ya, lo podré contar algún día si es que a alguien le interesa, porque aunque no creas, el tema duró menos que el caso Chiledeportes. Que haya llegado este momento es lo mejor que pudo haber pasado considerando que aún el país está lleno de imbéciles (permíteme la palabra) que todavía piensan en derecha o izquierda, en fascismo o comunismo, en patria y pueblo... puras huevadas (me la permites otra vez). Los que nacimos hacia el final del régimen militar estamos aburridos de que en Chile todavìa se cuente la historia de dos maneras distintas, lo digo porque lo escucho a diario. Que el fin de Pinochet sea el fin de la división y que "una vez muerto el perro, se acabe la rabia", como él mismo dijo cuando murió Allende en La Moneda. Quería desahogarme...

 
At 8:15 PM, Blogger La Vitamina !! said...

Bernardo!! no sabes como te entiendo. Tuve la suerte de reportear para el día de la muerte de Pinochet y más aún estar donde yo quería... en los festejos, en plena Plaza Italia y por azar. Marchando con una multitud multicolor hacia La Moneda en medio de un clima de alegría y paz. Eso hasta que los pacos sacaron guanacos y lanzagases para dejarnos mojados, llorando y sin poder respirar. Eso sí fue noticia acá, no las miles de personas que marcharon felices, que se abrazaban y brindaban todos con todos. Fue precioso Bernardo! Cada gota del guanaco que hizo después que me resfriara valió la pena. Valiosa tu experiencia a lo lejos, genial saber cómo se ve Chile al otro lado del charco con un acontecimiento como éste. Abrazos! Lino

 

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