Tuesday, October 23, 2007

Al caer la tarde...

Me encantan los atardeceres en Santiago. Se me había olvidado mirar lo linda que se ve la cordillera, las nubes enrojecidas, los edificios iluminados y el cielo tornasol. Quizás pocas veces pude observar con calma un atardecer y darme cuenta de lo lindo que es Santiago cuando empieza a caer la tarde.


Y mientras lo pienso se me confunden con las voces, las miradas y las caras de esas personas que viven en esta ciudad y con quienes he interactuado. Una mujer que angustiada llora en la micro porque su hijo será suspendido del colegio y con eso se terminan las posibilidades de una educación; o el hombre que en una esquina me ofrece frutas y mientras le digo que no me mira con odio y me pregunta que por qué me rio; o simplemente ese caballero que mientras estornudo en la micro me ofrece gentilmente un pañuelo desechable. Experiencias disímiles que me chocan, que me dejan sin capacidad de reacción, que me turban mientras observo ese precioso atardecer.

Supongo que esa es la contradicción de Santiago. Una ciudad que crece sin orden; que destruye la historia para construir "modernidad"; que espera ser una metrópoli, pero que apenas ofrece un sistema imperfecto para moverse de un a esquina a la otra; que arrasa con las áreas verdes para reemplazarlas por cemento; que la cruza un río cuyas aguas están infectadas; y que está poblada por personas que sólo piensan en escapar de ella.

Hay que aprender a vivir en esa contradicción, mientras disfrutas de esos atardeceres que te muestran ese lado hermoso que regala Santiago a todos los que pueden y quieren mirarlo.

1 Comments:

At 10:51 PM, Blogger Pedro said...

Ciudad sin orden. Con luz. El atardecer de nuestas ansias. De secreto el río. Con harina de esperanza. Con tierra de sal y cemento. Vuelves. Y vuelves a soñar. Con almas desbordadas. Con letras preciadas. Por eso Santiago es el tema. Por eso el rojizo sol te da un regalo.

 

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